lunes, 9 de junio de 2008

Alrededor

A veces hablo conmigo.

Y te escucho.

Miro hacia la derecha en este caso,
o hacia la izquierda indiscriminadamente,
construyo cara de hacerme el interesante. Pienso nada.

Pero escucho. Me escucho. Y a ti.

Emprendo un discurso monocorde en clave de sí bemol.

No pasa nada y pasa todo.

Hago espacio en el mundo mío. Tu hueco desde el fondo del almario.

Me pregunto a tus oidos.

Me respondo con tu voz armada en son de paz.

Intercambiamos ojos. Manos. El calor.

Guapo porque dices guapo. Y tu voz.

Me armo a tu alrededor.
Y la calma.

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