lunes, 19 de mayo de 2008

El instante del hallazgo



Guardo un recuerdo. Asolado.

Juego al escondite con los demás. Somos muchos.
Alguien cuenta fingiendo hacerlo con los ojos cerrados.
El resto corremos, gritamos, reímos, no sé en qué orden.
Nos desparramamos como canicas por los huecos de una calle sin huecos.
Me agacho entre dos coches.
Tengo en los ojos la emoción de quien quiere ser hallado o admirado.
Espero el instante del hallazgo.

Pasa algún tiempo, impreciso.
Alterno el peso de mi cuerpo de un pie a otro, en cuclillas.
Escucho como descubren a otros.
Pero no me encuentran.

Río y me ovillo por dentro de orgullo.

Más tiempo.
Hay ya menos luz.
Poco a poco, dejo de oír ruidos comunes.
Percibo el olor de las primeras cenas descolgándose por las terrazas.
Las farolas comienzan a desmenuzar su mundo cercano.
Las aceras se afilan.

Me atenaza la duda.
Respiro con dureza.
Sé pero no quiero saberlo.
Finalmente, me decido.
Salgo y todos se han ido.
La calle lleva desierta desde siempre.
Vuelan hojas o papeles.
De repente, todo es paisaje del dolor.
El estuario de lo bello que es un niño, se va derrumbando.
Comparto deriva con mi propia ruina.

Miro sin ser ya un crío. Comprendo.

Atardece y dos certezas.

Sé que no me han encontrado.
Sé que no me han buscado.

4 comentarios:

Marta dijo...

Sé pero no quiero saberlo.

Pero lo sabes.

Se pueden oler las cenas, se te puede ver en tu orgullo y fuera de el.

Que soledad pensé... desde la s hasta la d.

Un abrazo.

Blógulo Fruslería dijo...

Volver a ser niño es tan fácil como oler el verano en la hierba cortada cuando es noviembre.
Al alcance de la poderosa sugestión.

laura dijo...

me gustáis cada día más. No os comento mucho pero os leo siempre que puedo. Me encanta esta casa y las aledañas.
unos cuantos abrazos para los cuatro gansos y gansa.

Don Nadie dijo...

Cada vez se está más agustito en casa. La gente que aparece por aquí me despierta sonrisas. Entra el sol ingrávidamente por las ventanas y el calor se difunde por las habitaciones.

Y me gusta asomarme sin que me vean al comedor y verlas curioseando por aquí...